Diálogos para la erradicación de las violencias contra la mujer en el Putumayo

Por: María Fernanda Botero Castaño – Equipo de Comunicaciones Makikuna

Desde la Fundación Makikuna, queremos resaltar la importancia de los cine foros como herramienta pedagógica para hablar de temas de acceso a la justicia, como lo fue la temática de No Violencia contra la mujer, abordada desde el 25 de Noviembre, y de los 16 días de activismo que de allí se desprenden para eliminar todas las formas de violencia que se ejercen sobre las mujeres.

Durante esos días de activismo, fuimos testigos y protagonistas en el Putumayo de la realización de diferentes acciones encaminadas a la visibilización de las rutas de acceso a la justicia para las mujeres víctimas de violencias, así como la promoción de estrategias para mitigarlas.

Esto implica una serie de diálogos y esfuerzos de las organizaciones sociales y de base con la institucionalidad, desde el orden nacional y local, articulando acciones en torno a las leyes, políticas públicas y los mandatos propios del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y no Repetición.

Los espacios a los que haremos referencia hacen parte de tres escenarios de articulación interinstitucional como lo fueron:

  • El foro realizado por el Programa de Justicia para una Paz Sostenible de USAID y la Gobernación: “Tejiendo rutas de amor para la No violencia de las mujeres del Putumayo”
  • Y de dos, cine foros realizados por la fundación Makikuna: “Lucha para la erradicación de las violencias contra la mujer” y “Mujeres Afro en el Putumayo: Una mirada de Acceso a la Justicia”, en articulación con la Corporación Casa Amazonía.

El foro “Tejiendo rutas de amor para la No violencia de las mujeres del Putumayo” fue realizado el 25 de noviembre entre la gobernación del Putumayo y el Programa de Justicia para una Paz Sostenible de USAID.

Se pudo escuchar la oferta institucional desde las entidades estatales nacionales y locales que hacen presencia en el territorio y se vinculan con el cumplimiento a las garantías de derechos que tienen las mujeres.

Participaron delegada de entidades como: El Ministerio del Interior y de Agricultura, y de entidades locales en cabeza de la Gobernación, de Alcaldías de los municipios del Bajo Putumayo, de la seccionales del ICBF, del Sector Salud y de la Fiscalía en el Departamento.

En la segunda parte se presentaron experiencias adelantadas por organizaciones para prevenir la violencia contra las mujeres, como: La Red Nacional de Mujeres, Trenzadas somos más, La Fundación Social para el desarrollo del Putumayo, Asociaciones de Mujeres campesinas del Putumayo, La Ruta Pacífica de Mujeres del Putumayo, Comité Popular de Mujeres APSOMAYO, La Alianza Departamental Tejedoras de Vida, Casa Amazonía y el CC AFROCAUCAYA, entre otras.

Otro espacio de diálogo, esta vez promovido por la Fundación Makikuna en torno a la conmemoración del #25N fue el cine foro “Lucha para la erradicación de las violencias contra la mujer”. A través de la visualización de un video clip en temas de VBG hecho por la Fundación Makikuna se pudo entablar la conversación que dio pie al foro.

En él participaron organizaciones que promueven el acceso a la justicia para mujeres víctimas de violencias, representantes de los proyectos de acompañamiento a casos de VBG de La Corporación Humanas y de Tejedoras de Vida; organizaciones de base como ASMUD y Ruta Pacífica, el Colectivo de Comunicación Reparando Ausencias y la Gobernadora del Cabildo Yanacona en Mocoa.

 Para Anabella Mutis, Abogada del proyecto de representación judicial de mujeres víctimas de violencia de género de la Organización Alianza Departamental de mujeres Tejedoras de Vida, fue importante cumplir varias fases del proceso como lo fue, primero focalizar los casos y a las víctimas con las que se iba a trabajar,  el acercamiento a ellas y la sensibilización, esto gracias a las promotoras de género de cada territorio que tienen un proceso significativo y gozan de credibilidad en sus comunidades.

Luego se da el acercamiento en dupla (jurídica y psicosocial) a cada una de las víctimas, en total manejaron 8 casos penales y 1 no penal que se derivó en sucesión para el caso de un feminicidio, de allí salen los poderes para la representación judicial. Se hizo el acercamiento con las instituciones que tienen que ver con la prestación de servicios no solo en la oferta institucional sino en lo específico para cada caso determinado (incluyendo variables de género, étnicas, de edad), identificar el estado del proceso, que en la mayoría de los casos estaban abandonados y represados, había casos del 2013 sin actuaciones hasta el años 2019 dónde empezó la intervención del proceso, varios de los casos involucraban a niñas, de allí que la articulación con ICBF resultó fundamental.

Para La abogada se identificaron las brechas que existían para el acceso a la justicia tanto para las víctimas como para los familiares, cada vez que intentaban agilizar un proceso. La primera etapa de la intervención jurídica fue solicitar los impulsos procesales, establecer las moras que cada proceso tenía y hacer énfasis en las actuaciones que estaban pendientes y deberían haberse dado en su momento por parte de las autoridades. Esto ayudó a establecer junto a la Fiscalía un plan de intervención para tratar de reivindicarse con las víctimas por todas las moras en los procesos. Se verificaron las rutas de atención frente a los casos de violencia intrafamiliar. Haciendo énfasis en la atención psicosocial que cobra mayor importancia en el desarrollo de los procesos. Finalmente se realizó un proceso de empoderamiento por parte de las víctimas al proceso jurídico, para que se apersonaran y hacer énfasis en el enfoque étnico y de niñez para la respuesta de las instituciones.

Es de destacar que, aunque las rutas en principio funcionan, luego se olvidan por parte de las instituciones las acciones oportunas para brindar de garantías el desarrollo de los procesos. Además, se hace énfasis en la necesidad de continuar haciendo pedagogía con los y las funcionarias que atienden las rutas, para que conozcan muy bien el enfoque de género y puedan ser más asertivos con la atención a víctimas.

Como logros se destacan la obtención de los poderes de representación, el hecho de que se obtuvo una condena por feminicidio, 5 órdenes de captura, así como el cambio de imputación de un cargo por acceso carnal abusivo. Además, se pudieron fortalecer los lazos familiares que a veces se ven afectados en los procesos judiciales.

Nos interesa llamar la atención en el papel de la comunicación para el posicionamiento en las agendas públicas locales frente a las VBG, apoyando iniciativas locales de para promover el acceso a la justicia, mediante la difusión de experiencias de éxito, rutas de atención y la realización de campañas pedagógicas. De allí que consideramos muy importantes las experiencias de comunicación que trabajan sobre las garantías de los derechos de las mujeres víctimas de violencias de género.

Fue así como se estableció diálogo con Paola Sánchez de la Colectiva Reparando Ausencias, quién habló sobre el papel que han jugado los medios masivos en la perpetuación de las violencias contra las mujeres, pero también de las posibilidades que tenemos desde los medios propios, el lenguaje bien utilizado y las redes sociales para reparar la construcción de una narrativa de inclusión que apueste a la justicia y a la paz.

Para culminar por este recorrido testimonial nos centramos en resaltar el trabajo de las mujeres afro y de las y los representantes de las instituciones y organizaciones que acompañan sus procesos de fortalecimiento. Esto a propósito de la realización del cine foro “Mujeres Afro del Putumayo: Una mirada de acceso a la justicia” que se realizó en articulación con la Corporación Casa Amazonía.

Para la proyección de la pieza audiovisual, se contó con el estreno del capítulo 1: Ser Mujer Negra en Putumayo, de la serie Negra Soy: Herederas Ancestrales del Putumayo, producida por la Corporación Casa Amazonía, y Dirigida por la comunicadora Paola Jineth Silva.

En torno a esta pieza de comunicación se evidencia la importancia del audiovisual como transmisor y salvaguarda del testimonio de las mayoras, con el rescate del legando ancestral de la cultural, desde un enfoque de respeto y reconocimiento de la diversidad, de allí la importancia del audiovisual en la reconfiguración de la memoria de las poblaciones y del departamento.

Participaron mujeres de Consejos Comunitarios de municipios como Puerto Guzmán, Puerto Caicedo y Valle del Guamuez que participaron del proceso de fortalecimiento junto al equipo de Casa Amazonía. Representantes de la institucionalidad como el Delegado de Gobernación para los PDTS, Equipo JEP en el Putumayo, representantes de la comisión de la Verdad en el Departamento, así como representantes de la Secretaria de Salud y de Mujeres de Mocoa. María del Carmen Muñoz: Mujer Afro, líder social, académica de Cali y El Responsable de la Estrategia afro del Programa de Justicia para una Paz Sostenible.

Para María Karlina Esterilla de la Asociación de Mujeres Negras Afrodescendientes y Defensoras de Derechos Humanos y Víctimas del Conflicto Armado “la Ley 70 es lo más importante para nosotros como afros, allí tenemos amparados nuestros derechos desde la Constitución, pero debe realizarse pedagogía no solo en las comunidades negras, sino en las instituciones para que así puedan darle un mejor cumplimiento. Las comunidades y las mujeres hemos sido revictimizadas por actores institucionales pues desconocen nuestros derechos y lo que significa ser afrodescendiente. A esto se suma la sexualización sobre el cuerpo de las mujeres afro, y de las violencias que de allí se generan”

Por parte del trabajo desarrollado por la Corporación Casa Amazonía, Valentina González compartió los aprendizajes que les deja este proceso de acompañamiento a mujeres afro y a sus organizaciones. Haciendo énfasis en el posicionamiento de las mujeres como unas protagonistas claves para el desarrollo del acceso a la justicia en el contexto de las comunidades negras del Putumayo.

Según Valentina, los aprendizajes tienen que ver con que la idea de justicia propia afro desde la perspectiva de las mujeres sobre todo está muy enfocada en la prevención y reparación de daños colectivos, también lo relacionado con el racismo y machismo estructural para tener presente la historia de esclavización de las mujeres negras en Colombia,  y que hoy tiene que ver con saberes ancestrales medicinales y expresiones culturales ligadas a una dimensión espiritual de mucho respeto y sabiduría, como la danza, los cantos y la gastronomía. Es necesario reivindicar con fuerza los conocimientos que con la esclavización se quisieron borrar y que con las prácticas coloniales y evangelizadoras han estado históricamente estigmatizadas. Hay que seguir profundizando la reflexión sobre las violencias que se han perpetuado contra las mujeres desde la raíz esclavista.

“Se trata de reparar el camino de los pasos mal dados “

Es necesario seguir haciendo pedagogía de la Ley 70 desde la mirada de las mujeres afro, pues aunque es una ley de 1993 aún no se ha terminado de reglamentar, la adjudicación de tierras es clave para las mujeres y para la configuración del territorio en las comunidades. Así como visibilizar los procesos libertarios de las mujeres negras en el Putumayo.

Por último, resaltar las propuestas de justicia propia que hicieron a los Comités Locales de Justicia de los municipios de Orito, San Miguel, Valle del Guamuez, Puerto Asís, Puerto Caicedo y Puerto Guzmán. Propuestas que tiene que ver con el reconocimiento a las prácticas de las mujeres, para apoyar espacios de intercambio entre mujeres y comunidades, así como el fortalecimiento a los CC desde la revisión de reglamentos internos que incluyan la perspectiva de derechos de las mujeres.

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